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quarta-feira, 2 de maio de 2012

Todo mundo doidão!

Aconteceu em Córdoba, Argentina, terra da expropriação, nos passos bolivianos.

Tribunal Federal de Córdoba, por maioria, absolveu a preso que dava lá os seus "tapinhas" na venenosa, por considerar que a sua qualidade de "recluso" não lhe retirava o assegurado direito constitucional à intimidade, que faz parte da essência humana. Haja essência!

Isto me lembra efusivos rompantes, de alta erudição, quando se reconheceu, aqui na terrinha, a constitucionalidade da apologia ao consumo da droga, com a permissão da marcha da maconha e a designação de aparato policial para dar-lhe a devida proteção.

Se a moda pega, isto é, se chegar ao conhecimento dos "Superiores", que demonstram gosto acurado com o direito comparado, é bem possível que, diante de um fato concreto, se "acolha a tese portenha", e se desenvolva novos capítulos de profundo conhecimento no campo das garantias fundamentais - direito à intimidade e à dignidade - assegurando, assim, o sagrado direito constitucional aos "reclusos" nacionais de darem os seus "tapinhas", quando isolados em algum canto do complexo.

Aí todo mundo doidão, quem sabe a porrada comendo, cantando "clássicos" de Bezerra da Silva: "vou apertar, mas não vou acender agora ... ."

A matéria é do Diário La Razon.
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Fumar marihuana en la cárcel tampoco es delito

Así lo entendió un tribunal provincial, que decidió absolver a un preso al que le hallaron unos 30 porros en su celda. El fallo por mayoría explica que los reclusos también tienen derecho a la intimidad.

La Justicia Federal de Córdoba absolvió a un preso acusado de tenencia de droga al considerar que los reclusos en el interior de una celda también tienen derecho a la intimidad y pueden usar estupefacientes para consumo personal.

El fallo benefició a Mario Mora de 31 años, un interno del penal de Cruz del Eje condenado a 14 años de prisión al que en noviembre de 2010 le hallaron unos 30 cigarrillos de marihuana escondidos en un desodorante a bolilla.

El vocal Vicente Muscará, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1, aseguró que, incluso en la cárcel "no desaparece el derecho (constitucional) a la intimidad, que hace a la esencia humana". Y agregó que "este hombre, que se reconoció adicto, tenía estos cigarrillos, que no llegaban a un gramo (de peso cada uno), para fumar a escondidas".

Por su parte, el juez Julián Falcucci, a cuyo voto se adhirió Muscará, acotó que la punición sólo es posible "cuando el sujeto hace ostentación de esa conducta (en alusión al consumo) frente a terceros y cuando pone en peligro la salud pública".

En disidencia, el vocal Jaime Díaz Gavier aseveró que "la tenencia de drogas en el ámbito carcelario, aunque sea para consumo personal, trasciende el ámbito privado protegido por nuestra Constitución". 

Interpretó que esa situación resulta "potencialmente perjudicial para terceros, que se encuentran interactuando en el mismo ámbito de encierro, ya que tal conducta altera el sistema dirigido a resguardar la seguridad y propiciar la reinserción social". 

En febrero del año pasado, la Sala "B" de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, por considerar que se trataba de un caso de tenencia para consumo personal, había sobreseído a un detenido al que le habían encontrado dos cigarrillos de marihuana.
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